lunes, 30 de mayo de 2016

Un Gobierno de funcionarios... para funcionarios

No es ningún secreto a estas alturas que todos los esfuerzos del Gobierno Rajoy durante cuatro larguísimos años han ido dirigidos a blindar a los empleados públicos de las consecuencias de la crisis económica. No es ya que el número de funcionarios no haya disminuido durante la crisis, sino que no han tenido que sacrificar ni un céntimo de sus disparatadamente altos salarios, un 40% más altos que los trabajadores del sector privado. De hecho, hoy hay más funcionarios que antes de la crisis. Me consta que decir esto es mentar a la bicha, pero es así. Casi 100.000 más. Es cierto que hace unos años les quitaron una paga extraordinaria, pero bien que se la devolvieron antes de las elecciones. El ajuste lo ha hecho el sector privado, que hoy trabaja más, gana menos, paga muchos más impuestos y se topa con un sinnúmero de regulaciones y trabas de nuevo cuño creadas por esta banda de covachuelistas. No me invento nada, es un hecho que podéis comprobar personalmente haciendo búsquedas muy sencillas en Google. O directamente, sin necesidad de buscar, en Estado Limitado, la página de Israel, más conocido en Twitter como Absolutexe, que hace unas gráficas estupendas.

No es ajena a esta "funcionarización" general el hecho de que el Gobierno salido de las urnas en noviembre de 2011 esté formado básicamente por funcionarios. Los pocos que no tienen la oposición aprobada desde su más tierna juventud llevan viviendo de la cosa pública tantos años que algunos ni se acuerdan de cuando cobrado la última nómina de una empresa (privada, quiero decir). Otros directamente no la han cobrado nunca, caso de Fátima Báñez, la ministra de Empleo que jamás tuvo empleo, al menos en la economía real, la que viene determinada por la ley del mercado, es decir, por los gustos y preferencias de los consumidores.

Todos sabemos, por ejemplo, que Mariano Rajoy es registrador de la propiedad desde muy joven. O que Soraya Sáenz de Santamaría es abogada del Estado. ¿Y el resto? Esa misma pregunta me la he hecho yo. Y me la he contestado. Así he descubierto que, de los catorce miembros que se sientan en el Consejo de Ministros, diez son funcionarios de carrera (el 71%), o que de promedio llevan 25 años en política, o que, de promedio también, entraron en la misma con poco más de treinta años, que suele ser la edad a la que se culmina con éxito una oposición. Lo que se dice un Gobierno con la cabeza puesta en la España real, poblada por españoles reales que se la juegan a diario para salir adelante sin esperar nada de nadie.

Entre los cuatro que no se presentaron a una oposición nos encontramos con que llevan todos viviendo del politiqueo desde hace 20 años, es decir, desde que Pablo Iglesias o Albert Rivera tenían 18 añitos. Para que veáis por vosotros mismos que no son fabulaciones mías aquí tenéis la tabla. Habla por sí misma.

(Clic para agrandar)
La historia de cada uno de ellos la trato con más detalle en La Contracrónica de hoy.